Leer también es entrenar
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Cuando pensamos en mejorar en un deporte, solemos pensar en entrenar más: correr, escalar, levantar peso, mejorar la técnica o repetir movimientos.
Pero entrenar no es solo preparar el cuerpo. También necesitamos entrenar la capacidad de comprender, analizar, tomar decisiones y aprender.
Y, en este sentido, leer puede ser una herramienta más dentro del entrenamiento.
Leer sobre nuestro deporte nos permite conocer mejor sus técnicas, comprender cómo funciona nuestro cuerpo, aprender de otros deportistas y descubrir nuevas estrategias. Además, la lectura desarrolla capacidades como la atención, la concentración, la comprensión y la capacidad para analizar situaciones, habilidades que también pueden ser importantes en la práctica deportiva.
La lectura nos permite, además, aprender incluso cuando no estamos entrenando físicamente. Podemos conocer una ruta antes de realizarla, estudiar una técnica de escalada, entender cómo planificar un entrenamiento o aprender cómo afrontar determinadas situaciones durante una competición.
Pero la relación funciona en las dos direcciones. El ejercicio físico también beneficia al cerebro. La actividad física regular se relaciona con mejoras en diferentes procesos cognitivos, como la atención, la memoria y las funciones ejecutivas (Hillman, Erickson & Kramer, 2008; Erickson et al., 2019).
Por eso, quizá no tengamos que elegir entre leer o hacer deporte.
Leer nos ayuda a comprender y aprender.
El ejercicio nos ayuda a experimentar y poner en práctica.
Y ahí está lo interesante: cuando leemos sobre aquello que practicamos, podemos entender mejor lo que hacemos; y cuando practicamos aquello que hemos aprendido, podemos comprenderlo de una manera diferente.
En el deporte, aprender no consiste únicamente en acumular horas de entrenamiento. También consiste en hacerse preguntas, buscar respuestas, observar, analizar nuestros errores y entender por qué hacemos cada cosa.
Un deportista que lee puede descubrir una nueva forma de entrenar. Puede conocer experiencias de otros deportistas, comprender mejor su cuerpo o encontrar nuevas estrategias para enfrentarse a una dificultad. Y cuando después lleva ese conocimiento a la práctica, la experiencia deportiva se convierte también en una oportunidad de aprendizaje.
Cuerpo y mente no entrenan por separado.
El movimiento estimula nuestro cerebro y la información que adquirimos nos ayuda a tomar mejores decisiones cuando nos movemos. Por eso, fomentar tanto la actividad física como la lectura significa ofrecer a niños, jóvenes y adultos más herramientas para aprender, disfrutar del deporte y seguir progresando.
Porque mejorar no siempre significa hacer más.
A veces significa entender mejor lo que hacemos.
Y, en ese sentido, leer también es entrenar.